En 2026, se espera que el precio de la vivienda en España continúe al alza, con incrementos moderados, impulsados por la falta de oferta y alta demanda. Las grandes ciudades, islas y costa mediterránea liderarán las subidas, superando récords históricos y dificultando el acceso a la vivienda, tanto en compra como en alquiler.
En otras palabras, el mercado inmobiliario seguirá bajo presión. La demanda continúa siendo alta, mientras que la oferta de vivienda crece más lentamente.
Para entenderlo de forma sencilla: si una vivienda sube un 12 % un año y al siguiente sube un 6 %, el precio sigue aumentando. La diferencia es la velocidad a la que sube.
Por ejemplo:
- En 2025 el precio de la vivienda subió alrededor de un 12 % de media en España.
- Para 2026 algunos estudios económicos estiman subidas entre el 5 % y el 7 %.
Eso no significa que la vivienda vaya a bajar de precio. Significa que seguiría subiendo, pero algo menos rápido que antes.
Un ejemplo sencillo:
- Si una vivienda costaba 200.000 €.
- Con una subida del 12 % pasaría a 224.000 €.
- Con una subida del 6 % pasaría a 212.000 €.
En los dos casos el precio sube. La diferencia es lo rápido que sube.
Y además hay que tener en cuenta algo importante: mientras sigan existiendo factores como el suelo caro, los altos costes de construcción, la falta de mano de obra y una demanda elevada, la presión sobre el precio de la vivienda seguirá presente.
¿Por qué sigue subiendo el precio de la vivienda?
La respuesta no depende de un solo factor. En realidad, el precio de la vivienda es el resultado de varias piezas que se suman:
- La demanda de compradores.
- El precio del suelo.
- Los costes de construcción.
- La disponibilidad de mano de obra.
- Los impuestos asociados a cualquier promoción inmobiliaria.
Entender cómo funcionan todos estos elementos ayuda a comprender por qué el mercado inmobiliario sigue siendo uno de los temas económicos más relevantes del país.
1. Más compradores que viviendas disponibles
El primer factor es bastante sencillo: hay más personas que quieren comprar vivienda que viviendas disponibles, especialmente en determinadas ciudades.
Según los datos del mercado inmobiliario, 2025 cerró con más de 750.000 compraventas de vivienda en España, una de las cifras más altas desde antes de la crisis de 2008.
Cuando ocurre algo así, el mercado entra en una situación muy clara: si muchas personas quieren comprar y hay pocas viviendas disponibles, los precios tienden a subir.
Además, muchos expertos coinciden en que España arrastra desde hace años un déficit de vivienda nueva respecto al número de hogares que se están formando. Eso significa que la oferta sigue creciendo más despacio que la demanda.
2. El precio del suelo: el primer gran coste de una vivienda
Antes de empezar a construir una vivienda hay que comprar un solar. Y en muchas ciudades el suelo urbanizable es cada vez más escaso.
Cuando un promotor encuentra un terreno donde puede construir, normalmente hay varios promotores interesados en ese mismo solar, lo que hace que el precio suba.
Dependiendo de la ubicación, el suelo puede representar entre el 20 % y el 40 % del coste total de una promoción inmobiliaria. En zonas con mucha demanda, ese porcentaje puede ser incluso mayor.
Es decir: una parte importante del precio de la vivienda ya está definida antes de empezar a construir.
3. Construir hoy es mucho más caro que hace unos años
Otro factor importante es el coste de construcción.
Durante los últimos años, los precios de materiales como el acero, el aluminio, el cemento o la energía han aumentado. Esto ha hecho que construir una vivienda sea hoy más caro que hace unos años.
En muchos casos, los costes de construcción siguen siendo entre un 30 % y un 35 % más altos que antes de la pandemia, según asociaciones del sector.
Si a esto se suma el coste del suelo, los gastos técnicos, la financiación y los impuestos, el coste total de desarrollar una promoción inmobiliaria aumenta considerablemente.
4. Falta de mano de obra en la construcción
Existe además un problema que cada vez preocupa más al sector: la falta de profesionales en la construcción.
Después de la crisis inmobiliaria de 2008, muchos trabajadores abandonaron el sector y el relevo generacional no ha sido suficiente.
Hoy ocurre algo curioso: hay demanda para construir más viviendas, pero faltan albañiles, instaladores, encofradores o técnicos especializados.
Cuando hay pocos profesionales disponibles, los costes laborales suben, y eso también termina influyendo en el precio final de las viviendas.
5. Impuestos, licencias y otros costes que también influyen
Además del suelo y la construcción, una promoción inmobiliaria incluye otros muchos costes que no siempre se tienen en cuenta cuando se habla del precio de una vivienda:
- Licencias urbanísticas.
- Proyectos técnicos.
- Urbanización del terreno.
- Seguros y garantías.
- Financiación de la promoción.
- Impuestos.
En algunos proyectos, estos costes administrativos y fiscales pueden representar hasta un 40 % del coste total del desarrollo.
La obra nueva seguirá teniendo un papel clave
En este contexto, la vivienda de obra nueva adquiere cada vez más relevancia en el mercado.
Por un lado, porque es una de las formas más claras de aumentar la oferta disponible. Y por otro, porque responde mejor a lo que busca el comprador actual: viviendas más eficientes, mejor aislamiento, instalaciones modernas y distribuciones adaptadas a las necesidades actuales.
Además, en muchas ciudades los precios del alquiler se han disparado. Para muchas personas, pagar un alquiler elevado durante años termina siendo un gasto que no genera patrimonio.
Por eso cada vez más compradores —especialmente jóvenes— valoran la posibilidad de invertir en una vivienda de obra nueva mediante una hipoteca, en lugar de destinar una cantidad similar al alquiler.
En muchos casos, una vivienda nueva puede resultar incluso más interesante que una vivienda de segunda mano. Una casa antigua puede tener un precio inicial más bajo, pero si necesita una reforma importante hay que sumar el coste de la compra más el coste de la reforma.
En cambio, una vivienda de obra nueva ofrece todo nuevo, mejores instalaciones, mayor eficiencia energética y menos gastos imprevistos, lo que en muchos casos compensa la inversión.
Una opción para quienes buscan obra nueva en la Comunidad Valenciana
La Comunidad Valenciana se ha convertido en uno de los mercados residenciales más activos del país, gracias a su dinamismo económico, la atracción de población y el interés tanto de compradores nacionales como internacionales.
En este contexto, promotoras que desarrollan vivienda nueva contribuyen a ampliar la oferta disponible y a responder a la demanda existente.
Entre ellas se encuentra Quantum Capital, promotora de Grupo Assista, que desarrolla y comercializa promociones de vivienda de obra nueva en la Comunidad Valenciana con proyectos pensados para el comprador actual: viviendas eficientes, bien diseñadas y ubicadas en entornos con calidad de vida.






